Cristina Aranda: “Para que la digitalización sea accesible, necesitamos personas que piensen en el impacto positivo”.

30 junio 2022

La aragonesa Cristina Aranda Gutiérrez, Doctora en Lingüística Teórica y Aplicada, cofundadora de la empresa BigOnion, la organización MujeresTech y Aliados y la iniciativa Spain AI Aragón, fue la ponente invitada en los Encuentros con SDA del 17 de junio de 2022.
 
“Quienes trabajan en la administración pública saben mejor que nadie que la innovación es compleja y que para que sea posible la transformación, hay que impactar en lo cultural y las personas han de tener un mismo propósito”, comenzó Aranda. En su introducción, recordó al grupo asistente, compuesto en su mayoría por personal de diferentes administraciones públicas, que una manera eficiente de abordar los objetivos de desarrollo sostenible es tratar de impactar en el ODS 5, Igualdad de Género, por su capacidad de escalar el impacto a otros objetivos.
 
Como experta en tecnología, Cristina Aranda realizó al principio de su exposición un mapa de las tecnologías más disruptivas y el tránsito de las tecnologías de la comunicación a las actuales tecnologías basadas en datos y automatización. También aportó cifras para recalcar el hecho de que la pandemia ha producido una aceleración de la adquisición de competencias digitales, tanto en las empresas como a nivel individual. Por eso, señaló Aranda, “todas las áreas de la economía y de la empresa nos están reclamando sistemas que permitan aprovechar los datos y la información disponible”.
 
En este sentido, Aranda apuntó a varios documentos y estrategias que, a diferentes niveles, están ya abordando ese reto.

 
La relevancia de la conversación sobre los datos

Que los datos estén en el centro de la conversación, explicó Aranda, tiene sentido en tanto en cuanto la tecnología actual nos permite gestionar grandes repositorios de datos, así como por la existencia de perfiles profesionales de data science que están permitiendo usar esos repositorios para automatizar y robotizar procesos.
 
Pero la posibilidad de utilizar los datos desde la administración, advirtió la ponente, también conlleva varios riesgos a los que hay que poner atención, como el manejo de las fuentes de datos, que son muy numerosas, o su almacenamiento y su gobernanza (quién es responsable de ellos y los custodia). También existen riesgos asociados con la citada transformación cultural, que Aranda enumeró:  la ausencia de propósitos compartidos, la falta de comunicación entre departamentos, y el necesario empuje para pasar de un “egosistema” centrado en un perfil monolítico unidireccional y unidisciplinar, a ecosistemas diversos.

Casos de uso y buenas prácticas


La posibilidad del uso de las tecnologías de datos e Inteligencia Artificial puede orientarse a muy diversos propósitos en la Administración, y por ello Cristina Aranda trajo a estos encuentros algunos ejemplos de buenas prácticas y que consisten en la aplicación de la automatización para priorizar la información que la ciudadanía más necesita y hacérsela más visible y accesible o las tecnologías RPA para automatizar la gestión de documentos. La incorporación de inteligencia artificial y cerebro lingüístico para atender a la ciudadanía a través de bots o asistentes virtuales son otras de las posibilidades que ya se están implantando en la realidad.
 
Aunque optimista en la aplicación de estas tecnologías para dar servicio a la ciudadanía, Aranda también advirtió de la ausencia de regulaciones y códigos éticos específicos, aunque sí hay iniciativas como el Código Ético y Deontológico de la Ingeniería Informática. “Hay que tener mucho cuidado en aplicar la tecnología sin sesgos”, señaló, “y en gran medida esto comienza por aplicar un lenguaje accesible y revisando los procesos de acuerdo al respeto de los derechos de la ciudadanía”.
 
En este sentido, Aranda recordó que la AI y la tecnología necesitan una diversidad de identidad -de género, racial, cultural, sexual, religiosa- y una diversidad cognitiva, atendiendo a campos del conocimiento multidisciplinares cocreando desde el conocimiento tanto tecnológico como de las Humanidades. “Pero, sobre todo, el campo de la innovación necesita de personas buenas y responsables, que piensen en el impacto positivo social y económico de sus acciones”, apuntó.
 
Como conclusión, Aranda nos dejó con una reflexión optimista: “La tecnología nos puede hacer sentir muy grandes y nos puede hacer sentir muy bien”.